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Por que 450

Por que 450

Chapter Insight: What This Scene Reveals About the Story

This chapter uncovers emotional layers that quietly guide the story’s direction, revealing motivations beneath the surface. Their choices are shaped by deeper conflicts they struggle to express. Tension builds subtly, hinting at consequences that will echo beyond this scene. Emotional shifts here set the stage for how each character navigates challenges ahead.

Turning Points: Critical Moments That Shape the Chapter

This chapter introduces key shifts that alter the emotional tone and direction of the story. Confessions, confrontations, or hesitations act as catalysts, pushing characters to reassess themselves and each other. Small moments gain weight as they influence the broader arc.

Emotional Underflow: How Each Character Truly Feels Here

Behind every line lies an undercurrent of emotion the characters try to hide. Their internal struggles show through gestures and pauses, revealing truths they cannot fully voice. This chapter highlights how deeply their emotions shape their choices.

Shadows of the Past: Trauma & History Influencing This Chapter

Past experiences and old wounds influence every decision. Histories rise to the surface, adding weight to interactions and guiding present actions. Trauma and memory become driving forces in the unfolding drama.

Power Shifts: How Relationships Change in This Chapter

Emotional power shifts as characters confront uncomfortable truths. Vulnerability and strength move between them, reshaping relationships and forcing reconsideration of boundaries and roles.

Hidden Meanings: Symbolism Woven Into Key Scenes

Symbolic details enrich the chapter, mirroring internal struggles. Objects, settings, and gestures reveal deeper truths that words alone cannot express, tying personal conflict to the broader world.

Signals of What’s Coming: Foreshadowing in This Chapter

Subtle details foreshadow future conflicts and emotional revelations. Characters’ reactions hint at challenges ahead, planting seeds that will grow into significant turning points.

Lines That Hit Hard: Important Quotes & Why They Matter

Several lines carry emotional weight, revealing hidden fears, desires, and vulnerabilities. These quotes serve as anchors that stay with the reader and deepen the impact of the scene.

Dylan volteó la mirada hacia Nicolás, con un dejo de compasión, pero como su amigo, sintió debía 

consolarlo. Puso una mano sobre su hombro. 

-Mira este líoSeguro que Celia solo dijo eso porque la presionaron, ¿cierto? 

que 

Sus palabras, en lugar de ayudar, hicieron que la expresión de Nicolás se tornara aún más sombría. Avanzó hacia el grupo de personas. 

-Solo salí un momento y ya pasó semejante escándalo. 

Al oír la voz de Nicolás, Celia se sobresaltó, pero no dijo nada para explicarse. Este asunto parecía dirigido contra ella, pero en el fondo envolvía la relación entre Nicolás y ella. Era un hecho que ella aún no se había divorciado, pero con Nicolás ella nunca había cruzado el límite. Antonio era su maestroIncluso si ella realmente tuviera esos sentimientos, simplemente no podía saltarse ese obstáculo. 

Dylan se acercó con una sonrisa burlona, echó un vistazo a la mujer embarazada en el suelo y, al ver la foto en su mano, se la arrebató de un tirón. 

-Vaya, es esta una foto de la doctora Sánchez, ¿no es así? ¿Ahora los que arman escándalos incluso vienen con fotos de los doctores para extorsionar? 

-¡Tú! ¿A quién llamas extorsionadora? -La mujer se puso de pie, furiosa—. ¡Vine a exigir justicia por mi esposo! Esta doctora de su clínica se trepa a la cama de los poderosos, ¡y es infiel enredándose con el joven señor Gómez! Por su culpa, ¡despidieron a mi esposo! 

Dylan se rio despectivo. 

-¿Y qué tiene que ver que despidieran a tu esposo con que ella se enrede o no con el joven señor Gómez? 

La mujer se quedó sin palabras, completamente exasperada. 

-¡Y tú quién eres! ¡No te metas donde no te llaman! ¡Te voy a reportar! 

-Doctor Gómez, mira, ¡dice que va a reportarme! Dylan se acercó a Nicolás-. Esto afecta tu reputación y la de la doctora Sánchez. 

Al oír el apellido Gómez, la mujer se quedó pasmada por un momento. Nicolás tenía la expresión sombría. 

-De los que despidieron de la familia Gómez, aparte de Sía, está el chofer, Daniel Rivas. ¿Usted es su esposa? 

-EsosíSolo vine hoy a entender la situación… 

-¿Qué situación quiere entender? Que mi familia solo despidió a Daniel ya fue un gesto de consideración. Por lo que hizo, bien podría haber pasado diez días o incluso un mes en la cárcel. Él sabe muy bien por qué lo despedimos. Y usted también sabe muy bien quién la mandó aquí a inventar rumores. 

La mujer palideció. ¿Por qué la cosa no era como se lo habían planteado? ¿Por qué el joven señor Gómez había aparecido justo en el peor momento? No obstante, ya no podía retroceder. Se aferró como fiera a su versión: 

-Si de veras son inocentes, ¿por qué les importa lo que yo diga? Si no fuera por ella, ¿la señora Gómez habría 

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usado a mi esposo para ese asunto? Y ahora, ustedes siguen su vida como si nada hubiera pasado, ¡y a mi esposo lo echaron! 

Celia apretó furiosa los labios. ¿Que seguían su vida como si nada? ¡Ella casi había perdido la movilidad de una mano! ¡Y su mano derecha aún no había recuperado la fuerza, no podía sostener un bisturí, ya no podía ser cirujana principal! ¿Eso significaba que no había sucedido nada en su vida? 

-Si fue error de mi madre, debería ir a quejarse con ella, en vez de acosar a una inocente. En cuanto a mi relación con la doctora Sánchez, yo sé que ella está casada —las palabras de Nicolás hicieron que los presentes contuvieran la respiración-. Soy yo quien, por su parte, quiere perseguirla. Pero ella no ha aceptado. Sé que no se ha divorciado, así que estoy dispuesto a esperar a que lo haga. Si hay alguien seduciendo a otro, soy yo quien la 

seduce a ella. 

Celia miró a Nicolás, estupefacta, y apretó levemente los puños. 

-Si todavía tiene objeciones al respecto, puedo llamar a mi madre y a tu esposo. Podremos confrontarlos en la oficina. Y si eso no resuelve el asunto, pues llamamos a la policía. 

Su tono era calmado, sin alterarse, pero esas simples palabras hicieron que la expresión de la mujer se tornara aún más avergonzada. 

Si él quería una confrontaciónella podía aprovechar su embarazo para montar más escándalos, pero si llamaban a la policía, no tendría más remedios

Dylan volteó la mirada hacia Nicolás, con un dejo de compasión, pero como su amigo, sintió debía 

consolarlo. Puso una mano sobre su hombro. 

-Mira este líoSeguro que Celia solo dijo eso porque la presionaron, ¿cierto? 

que 

Sus palabras, en lugar de ayudar, hicieron que la expresión de Nicolás se tornara aún más sombría. Avanzó hacia el grupo de personas. 

-Solo salí un momento y ya pasó semejante escándalo. 

Al oír la voz de Nicolás, Celia se sobresaltó, pero no dijo nada para explicarse. Este asunto parecía dirigido contra ella, pero en el fondo envolvía la relación entre Nicolás y ella. Era un hecho que ella aún no se había divorciado, pero con Nicolás ella nunca había cruzado el límite. Antonio era su maestroIncluso si ella realmente tuviera esos sentimientos, simplemente no podía saltarse ese obstáculo. 

Dylan se acercó con una sonrisa burlona, echó un vistazo a la mujer embarazada en el suelo y, al ver la foto en su mano, se la arrebató de un tirón. 

-Vaya, es esta una foto de la doctora Sánchez, ¿no es así? ¿Ahora los que arman escándalos incluso vienen con fotos de los doctores para extorsionar? 

-¡Tú! ¿A quién llamas extorsionadora? -La mujer se puso de pie, furiosa—. ¡Vine a exigir justicia por mi esposo! Esta doctora de su clínica se trepa a la cama de los poderosos, ¡y es infiel enredándose con el joven señor Gómez! Por su culpa, ¡despidieron a mi esposo! 

Dylan se rio despectivo. 

-¿Y qué tiene que ver que despidieran a tu esposo con que ella se enrede o no con el joven señor Gómez? 

La mujer se quedó sin palabras, completamente exasperada. 

-¡Y tú quién eres! ¡No te metas donde no te llaman! ¡Te voy a reportar! 

-Doctor Gómez, mira, ¡dice que va a reportarme! Dylan se acercó a Nicolás-. Esto afecta tu reputación y la de la doctora Sánchez. 

Al oír el apellido Gómez, la mujer se quedó pasmada por un momento. Nicolás tenía la expresión sombría. 

-De los que despidieron de la familia Gómez, aparte de Sía, está el chofer, Daniel Rivas. ¿Usted es su esposa? 

-EsosíSolo vine hoy a entender la situación… 

-¿Qué situación quiere entender? Que mi familia solo despidió a Daniel ya fue un gesto de consideración. Por lo que hizo, bien podría haber pasado diez días o incluso un mes en la cárcel. Él sabe muy bien por qué lo despedimos. Y usted también sabe muy bien quién la mandó aquí a inventar rumores. 

La mujer palideció. ¿Por qué la cosa no era como se lo habían planteado? ¿Por qué el joven señor Gómez había aparecido justo en el peor momento? No obstante, ya no podía retroceder. Se aferró como fiera a su versión: 

-Si de veras son inocentes, ¿por qué les importa lo que yo diga? Si no fuera por ella, ¿la señora Gómez habría 

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usado a mi esposo para ese asunto? Y ahora, ustedes siguen su vida como si nada hubiera pasado, ¡y a mi esposo lo echaron! 

Celia apretó furiosa los labios. ¿Que seguían su vida como si nada? ¡Ella casi había perdido la movilidad de una mano! ¡Y su mano derecha aún no había recuperado la fuerza, no podía sostener un bisturí, ya no podía ser cirujana principal! ¿Eso significaba que no había sucedido nada en su vida? 

-Si fue error de mi madre, debería ir a quejarse con ella, en vez de acosar a una inocente. En cuanto a mi relación con la doctora Sánchez, yo sé que ella está casada —las palabras de Nicolás hicieron que los presentes contuvieran la respiración-. Soy yo quien, por su parte, quiere perseguirla. Pero ella no ha aceptado. Sé que no se ha divorciado, así que estoy dispuesto a esperar a que lo haga. Si hay alguien seduciendo a otro, soy yo quien la 

seduce a ella. 

Celia miró a Nicolás, estupefacta, y apretó levemente los puños. 

-Si todavía tiene objeciones al respecto, puedo llamar a mi madre y a tu esposo. Podremos confrontarlos en la oficina. Y si eso no resuelve el asunto, pues llamamos a la policía. 

Su tono era calmado, sin alterarse, pero esas simples palabras hicieron que la expresión de la mujer se tornara aún más avergonzada. 

Si él quería una confrontaciónella podía aprovechar su embarazo para montar más escándalos, pero si llamaban a la policía, no tendría más remedios… 

-¿Y qué más? ¿Por qué aún no se va? ¿De veras quiere que llamemos a la señora Góm

Dylan volteó la mirada hacia Nicolás, con un dejo de compasión, pero como su amigo, sintió debía 

consolarlo. Puso una mano sobre su hombro. 

-Mira este líoSeguro que Celia solo dijo eso porque la presionaron, ¿cierto? 

que 

Sus palabras, en lugar de ayudar, hicieron que la expresión de Nicolás se tornara aún más sombría. Avanzó hacia el grupo de personas. 

-Solo salí un momento y ya pasó semejante escándalo. 

Al oír la voz de Nicolás, Celia se sobresaltó, pero no dijo nada para explicarse. Este asunto parecía dirigido contra ella, pero en el fondo envolvía la relación entre Nicolás y ella. Era un hecho que ella aún no se había divorciado, pero con Nicolás ella nunca había cruzado el límite. Antonio era su maestroIncluso si ella realmente tuviera esos sentimientos, simplemente no podía saltarse ese obstáculo. 

Dylan se acercó con una sonrisa burlona, echó un vistazo a la mujer embarazada en el suelo y, al ver la foto en su mano, se la arrebató de un tirón. 

-Vaya, es esta una foto de la doctora Sánchez, ¿no es así? ¿Ahora los que arman escándalos incluso vienen con fotos de los doctores para extorsionar? 

-¡Tú! ¿A quién llamas extorsionadora? -La mujer se puso de pie, furiosa—. ¡Vine a exigir justicia por mi esposo! Esta doctora de su clínica se trepa a la cama de los poderosos, ¡y es infiel enredándose con el joven señor Gómez! Por su culpa, ¡despidieron a mi esposo! 

Dylan se rio despectivo. 

-¿Y qué tiene que ver que despidieran a tu esposo con que ella se enrede o no con el joven señor Gómez? 

La mujer se quedó sin palabras, completamente exasperada. 

-¡Y tú quién eres! ¡No te metas donde no te llaman! ¡Te voy a reportar! 

-Doctor Gómez, mira, ¡dice que va a reportarme! Dylan se acercó a Nicolás-. Esto afecta tu reputación y la de la doctora Sánchez. 

Al oír el apellido Gómez, la mujer se quedó pasmada por un momento. Nicolás tenía la expresión sombría. 

-De los que despidieron de la familia Gómez, aparte de Sía, está el chofer, Daniel Rivas. ¿Usted es su esposa? 

-EsosíSolo vine hoy a entender la situación… 

-¿Qué situación quiere entender? Que mi familia solo despidió a Daniel ya fue un gesto de consideración. Por lo que hizo, bien podría haber pasado diez días o incluso un mes en la cárcel. Él sabe muy bien por qué lo despedimos. Y usted también sabe muy bien quién la mandó aquí a inventar rumores. 

La mujer palideció. ¿Por qué la cosa no era como se lo habían planteado? ¿Por qué el joven señor Gómez había aparecido justo en el peor momento? No obstante, ya no podía retroceder. Se aferró como fiera a su versión: 

-Si de veras son inocentes, ¿por qué les importa lo que yo diga? Si no fuera por ella, ¿la señora Gómez habría 

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usado a mi esposo para ese asunto? Y ahora, ustedes siguen su vida como si nada hubiera pasado, ¡y a mi esposo lo echaron! 

Celia apretó furiosa los labios. ¿Que seguían su vida como si nada? ¡Ella casi había perdido la movilidad de una mano! ¡Y su mano derecha aún no había recuperado la fuerza, no podía sostener un bisturí, ya no podía ser cirujana principal! ¿Eso significaba que no había sucedido nada en su vida? 

-Si fue error de mi madre, debería ir a quejarse con ella, en vez de acosar a una inocente. En cuanto a mi relación con la doctora Sánchez, yo sé que ella está casada —las palabras de Nicolás hicieron que los presentes contuvieran la respiración-. Soy yo quien, por su parte, quiere perseguirla. Pero ella no ha aceptado. Sé que no se ha divorciado, así que estoy dispuesto a esperar a que lo haga. Si hay alguien seduciendo a otro, soy yo quien la 

seduce a ella. 

Celia miró a Nicolás, estupefacta, y apretó levemente los puños. 

-Si todavía tiene objeciones al respecto, puedo llamar a mi madre y a tu esposo. Podremos confrontarlos en la oficina. Y si eso no resuelve el asunto, pues llamamos a la policía. 

Su tono era calmado, sin alterarse, pero esas simples palabras hicieron que la expresión de la mujer se tornara aún más avergonzada. 

Si él quería una confrontaciónella podía aprovechar su embarazo para montar más escándalos, pero si llamaban a la policía, no tendría más remedios… 

-¿Y qué más? ¿Por qué aún no se va? ¿De veras quiere que llamemos a la señora Gómez? -Dylan añadió otra puntada.

Dylan volteó la mirada hacia Nicolás, con un dejo de compasión, pero como su amigo, sintió debía 

consolarlo. Puso una mano sobre su hombro. 

-Mira este líoSeguro que Celia solo dijo eso porque la presionaron, ¿cierto? 

que 

Sus palabras, en lugar de ayudar, hicieron que la expresión de Nicolás se tornara aún más sombría. Avanzó hacia el grupo de personas. 

-Solo salí un momento y ya pasó semejante escándalo. 

Al oír la voz de Nicolás, Celia se sobresaltó, pero no dijo nada para explicarse. Este asunto parecía dirigido contra ella, pero en el fondo envolvía la relación entre Nicolás y ella. Era un hecho que ella aún no se había divorciado, pero con Nicolás ella nunca había cruzado el límite. Antonio era su maestroIncluso si ella realmente tuviera esos sentimientos, simplemente no podía saltarse ese obstáculo. 

Dylan se acercó con una sonrisa burlona, echó un vistazo a la mujer embarazada en el suelo y, al ver la foto en su mano, se la arrebató de un tirón. 

-Vaya, es esta una foto de la doctora Sánchez, ¿no es así? ¿Ahora los que arman escándalos incluso vienen con fotos de los doctores para extorsionar? 

-¡Tú! ¿A quién llamas extorsionadora? -La mujer se puso de pie, furiosa—. ¡Vine a exigir justicia por mi esposo! Esta doctora de su clínica se trepa a la cama de los poderosos, ¡y es infiel enredándose con el joven señor Gómez! Por su culpa, ¡despidieron a mi esposo! 

Dylan se rio despectivo. 

-¿Y qué tiene que ver que despidieran a tu esposo con que ella se enrede o no con el joven señor Gómez? 

La mujer se quedó sin palabras, completamente exasperada. 

-¡Y tú quién eres! ¡No te metas donde no te llaman! ¡Te voy a reportar! 

-Doctor Gómez, mira, ¡dice que va a reportarme! Dylan se acercó a Nicolás-. Esto afecta tu reputación y la de la doctora Sánchez. 

Al oír el apellido Gómez, la mujer se quedó pasmada por un momento. Nicolás tenía la expresión sombría. 

-De los que despidieron de la familia Gómez, aparte de Sía, está el chofer, Daniel Rivas. ¿Usted es su esposa? 

-EsosíSolo vine hoy a entender la situación… 

-¿Qué situación quiere entender? Que mi familia solo despidió a Daniel ya fue un gesto de consideración. Por lo que hizo, bien podría haber pasado diez días o incluso un mes en la cárcel. Él sabe muy bien por qué lo despedimos. Y usted también sabe muy bien quién la mandó aquí a inventar rumores. 

La mujer palideció. ¿Por qué la cosa no era como se lo habían planteado? ¿Por qué el joven señor Gómez había aparecido justo en el peor momento? No obstante, ya no podía retroceder. Se aferró como fiera a su versión: 

-Si de veras son inocentes, ¿por qué les importa lo que yo diga? Si no fuera por ella, ¿la señora Gómez habría 

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usado a mi esposo para ese asunto? Y ahora, ustedes siguen su vida como si nada hubiera pasado, ¡y a mi esposo lo echaron! 

Celia apretó furiosa los labios. ¿Que seguían su vida como si nada? ¡Ella casi había perdido la movilidad de una mano! ¡Y su mano derecha aún no había recuperado la fuerza, no podía sostener un bisturí, ya no podía ser cirujana principal! ¿Eso significaba que no había sucedido nada en su vida? 

-Si fue error de mi madre, debería ir a quejarse con ella, en vez de acosar a una inocente. En cuanto a mi relación con la doctora Sánchez, yo sé que ella está casada —las palabras de Nicolás hicieron que los presentes contuvieran la respiración-. Soy yo quien, por su parte, quiere perseguirla. Pero ella no ha aceptado. Sé que no se ha divorciado, así que estoy dispuesto a esperar a que lo haga. Si hay alguien seduciendo a otro, soy yo quien la 

seduce a ella. 

Celia miró a Nicolás, estupefacta, y apretó levemente los puños. 

-Si todavía tiene objeciones al respecto, puedo llamar a mi madre y a tu esposo. Podremos confrontarlos en la oficina. Y si eso no resuelve el asunto, pues llamamos a la policía. 

Su tono era calmado, sin alterarse, pero esas simples palabras hicieron que la expresión de la mujer se tornara aún más avergonzada. 

Si él quería una confrontaciónella podía aprovechar su embarazo para montar más escándalos, pero si llamaban a la policía, no tendría más remedios… 

-¿Y qué más? ¿Por qué aún no se va? ¿De veras quiere que llamemos a la señora Gómez? -Dylan añadió otra puntada. 

La mujer ya no se atrevió a quedarse más y se marchó cabizbaja y derrotada. Nicolás recorrió con la mirada a los que habían presenciado la escena. 

-No sé quién filtró esos rumores, pero ya les he dado la respuesta que querían. No espero escuchar más cuchicheos malintencionados dentro de nuestra clínica. 

Los demás se dispersaron de inmediato. Era la primera vez que Nicolás mostraba un enojo tan evidente durante tanto tiempo en la clínica… 

La mujer ya no se atrevió a quedarse más y se marchó cabizbaja y derrotada. Nicolás recorrió con la mirada a los que habían presenciado la escena. 

-No sé quién filtró esos rumores, pero ya les he dado la respuesta que querían. No espero escuchar más cuchicheos malintencionados dentro de nuestra clínica. 

Los demás se dispersaron de inmediato. Era la primera vez que Nicolás mostraba un enojo tan evidente durante tanto tiempo en la clínica… 

ez? -Dylan añadió otra puntada. 

La mujer ya no se atrevió a quedarse más y se marchó cabizbaja y derrotada. Nicolás recorrió con la mirada a los que habían presenciado la escena. 

-No sé quién filtró esos rumores, pero ya les he dado la respuesta que querían. No espero escuchar más cuchicheos malintencionados dentro de nuestra clínica. 

Los demás se dispersaron de inmediato. Era la primera vez que Nicolás mostraba un enojo tan evidente durante tanto tiempo en la clínica… 

-¿Y qué más? ¿Por qué aún no se va? ¿De veras quiere que llamemos a la señora Gómez? -Dylan añadió otra puntada. 

La mujer ya no se atrevió a quedarse más y se marchó cabizbaja y derrotada. Nicolás recorrió con la mirada a los que habían presenciado la escena. 

-No sé quién filtró esos rumores, pero ya les he dado la respuesta que querían. No espero escuchar más cuchicheos malintencionados dentro de nuestra clínica. 

Los demás se dispersaron de inmediato. Era la primera vez que Nicolás mostraba un enojo tan evidente durante tanto tiempo en la clínica… 

Closing Reflection

This chapter ends with shifting emotions and unresolved tension, hinting at deeper conflicts and unspoken truths. Choices made here will shape what follows, and the weight of this moment lingers as a quiet turning point.

Next Chapter Teaser

The next chapter will build on these consequences, drawing characters into challenges they can no longer avoid. Tension will rise, secrets will surface, and new revelations will reshape the path ahead.

Reader Engagement

This chapter raises questions about motivations, emotions, and relationships. Which moment mattered most? Who revealed more than they intended? How might events here reshape the bonds between characters?

World/Lore Connection

Beneath the emotions lies the broader world’s influence. Unseen rules, histories, and power structures shape choices and outcomes, adding weight to every action taken in this scene.

One-Line Ending

With this chapter complete, the story steps into a new phase filled with uncertainty, tension, and possibility.

Por que

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Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: English
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